Los dos sabíamos, desde el principio, que algún día íbamos a tener algo nuestro. No sabíamos cuándo ni cómo, pero lo sabíamos.
Ese día llegó en 2016, en una pequeña sede en Palermo, frente al Alto Palermo. Ahí empezó todo.
Decidimos unir lo que ya estaba unido: nuestros apellidos, nuestra forma de mirar la odontología, nuestras ganas de hacer las cosas distinto.
No fue una marca pensada en una oficina de marketing. Fue el nombre natural de un proyecto que ya era parte de nuestra vida.